Amigos, he deseado abrir este blog a fin de tener un intercambio más personal con vosotros, porque los e-mail son muy interesantes pero muy impersonales finalmente. Así que, ayudada por mi hijo, lanzo esta botella al agua para compartir ideas y sentimientos, sobre todo religiosos. Como leo bastante, guardo lo que me impresiona y es eso que quisiera compartir con vosotros. A ver si entre todos hacemos una cosa bonita.
Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Actualidad. Mostrar todas las entradas
lunes, 24 de octubre de 2016
PAZ EN ESTA CASA.
Después del 11 de septiembre de 2001, el mundo entero ha tomado conciencia, con una intensidad hasta ahora desconocida, de la vulnerabilidad de cada ser humano y ha comenzado a contemplar el futuro con un sentimiento nuevo de profundo miedo. De cara a este sentimiento, la Iglesia quiere dar testimonio de su esperanza, fundada sobre la convicción de que el mal, mysterium iniquitatis, no tiene la última palabra en las vicisitudes humanas. La historia de la salvación, narrada en la Sagrada Escritura, proyecta una luz intensa sobre la historia del mundo, mostrando que ésta está siempre acompañada por la solicitud misericordiosa y providente de Dios, que conoce los caminos para llegar a los corazones más endurecidos y sacar frutos buenos de terrenos áridos e infecundos.
Los sufrimientos indecibles de pueblos y personas, entre ellos muchos de mis amigos y personas conocidas a causa de los totalitarismos nazi y comunista, siempre han suscitado en mí interrogantes y han estimulado mi oración. Muchas veces, me he detenido en la siguiente reflexión: ¿cuál es el camino que conduce al restablecimiento completo del orden moral y social que están empañados de manera tan bárbara? He llegado a la convicción, a través de la reflexión de la revelación bíblica, de que no se puede restablecer el orden quebrantado si no es llegando a una armonía entre justicia y perdón. Los pilares de la verdadera paz son la justicia y esa forma particular de amor que es el perdón.
San JUAN PABLO II
Primer papa polaco de la historia. Su pontificado ha sido el tercero más largo de la historia (1920-2005).
lunes, 16 de noviembre de 2015
EL MUNDO DE HOY.
.
De forma recurrente surge la
pregunta de hacia dónde se encamina el mundo. A veces es formulada desde el
temor, porque vemos la degradación del planeta, de los valores, los conflictos
que persisten y aumentan en tantas partes, o el aumento de las desigualdades
entre los hombres. En otras ocasiones, desde el optimismo, se afirma que
estamos mejor y que el progreso que nos traen la ciencia y la técnica nos aseguran un futuro de harmonía y bienestar.
Los cristianos no permanecemos
ajenos a estas preocupaciones y somos conscientes de nuestra responsabilidad a
la hora de contribuir a la mejora en el mundo en que vivimos. Sin embargo,
nuestra mirada ante el sentido de la historia no se reduce al horizonte de lo
material. Nuestra preocupación y empeño por construir la ciudad eterna está
iluminad por la palabra de Cristo, que nos habla de su retorno glorioso.
Como señaló repetidas veces
Benedicto XVI, somos un pueblo que avanza hacia el encuentro del Señor que he
de volver. Ese caminar no le realizamos saliendo de este mundo, sino ordenando
nuestra vida y todas las cosas hacia Él. Ello incluye tanto la preocupación por
el estudio de la verdad y las aplicaciones que se siguen de los conocimientos
científicos, como el cultivo de la belleza en las artes y, sobre todo, la
práctica de la bondad como expresión del amor que se nos ha manifestado en
Cristo y que se nos ha dado. En él encontramos el verdadero motor de la historia.
David AMADO FERNÁNDEZ
miércoles, 7 de octubre de 2015
LAS REVELACIONES PRIVADAS.
Las revelaciones privadas no son
base de fe teologal. Por tanto, la fe se contamina y debilita cuando uno se
apoya en ellas, en vez de apoyarse solamente en la Palabra de Dios y en la fe
de la Iglesia católica. Para los que deseen aprovecharse de ellas, la norma a
seguir podrías ser la que da San Pablo: El
que profetiza habla a los hombres para su edificación, exhortación y
consolación. En cuanto a los profetas, hablen dos o tres, y los demás juzguen.
Y como norma de discernimiento, san Juan de la Cruz valora enormemente la razón
sana, o sentido común iluminada por la fe teologal.
En conclusión: acoger con
gratitud el buen efecto que producen tales comunicaciones cuando son de Dios,
sobre todo el aumento de fe y amor a Dios y al prójimo; pero no embarazarse con
ellas, porque entonces impedirían la unión con Dios en la fe pura y amor
generoso.
Marcelino IRAGUI REDÍN
(Hacia Dios en la noche)
miércoles, 20 de mayo de 2015
¿DONDE CLASIFICAR EL POÍTICO?
La primera vez que un amigo me dijo: "la Iglesia habla poco de los políticos",
yo le respondí: "Quizá porque tú no has leído sus documentos, no olvides
lo que el mismo Concilio dice: la Iglesia
considera digna de alabanza y de atención la labor de quienes se consagran al
servicio de los hombres para alcanzar el bien común y aceptan las cargas de
este servicio." "No, me contestó, yo no hablo del Papa o los
obispos, sino de la poca luz que los curas de a pie, a los que escuchamos cada
domingo, arrojáis sobre la actividad
política".
¡Caramba! Pues ¿no resulta que puede ser verdad? Así que me he puesto a
discurrir: en qué página del Evangelio coloco yo al político? Sin duda, en la parábola
del Buen Samaritano, porque el político, como el Samaritano, debe ser el hombre
que se detiene ante las necesidades de los demás, sin importarle mancharse con
polvo del camino. Y es capaz de tocar las llagas del que sufre, buscarle remedios,
cargar con su dolor y trasladarlo a la posada. Sí, el político debe ayudar
hasta el punto de buscar cómo pagar el cuido del que sólo tiene
¿Cuál de los tres se hizo prójimo del
que cayó en manos de los ladrones? Preguntó
Jesús. Él que se compadeció de él, le
contestó el doctor. Si a nuestros políticos les duele el pueblo, ¡qué gran
vocación la suya!
Lorenzo ORELLANA.
viernes, 1 de mayo de 2015
NO TENEMOS SUEÑOS PEQUEÑOS.
Cada mañana, al levantarme, tengo que
soportar un terrible anuncio en la radio que dice algo así como: “No tenemos
sueños baratos”. Previamente nos ha ido leyendo la mente adivinando nuestros
más íntimos deseos: un yate, un avión privado, un viaje, etc. No sé si me
provoca tanta nausea el anuncio en sí, o que sea de ente público como es
Loterías y Apuestas del Estado.
He estado un tiempo indagando sobre los
motivos por los que tan infausto anuncio me estomaga; hasta que hoy me he dado
con una idea clara y distinta. Me provoca nauseas porque es mentira. El “no
tenemos sueños baratos”, debe cambiarse por “no tenemos sueños pequeños”. Lo
que suele pasar es que la adultez llega con prisa y nos cambia el sentido de
las palabras y el sentido de la vida. Rebajamos nuestros sueños hasta hacerlos
a la medida banal de lo que creemos que los demás desean. Con la inestimable
colaboración de la publicidad y la economía de mercado llegamos a creernos que
solo merece la pena lo que tiene un precio desorbitado.
Pero no siempre fue así. Recordemos
cuando fuimos adolescentes. Un adolescente, en medio de su confusión, solo
tiene claras dos cosas: lo que no quiere
ser y que lo que desea es algo verdadero y grande. Los jóvenes no tienen sueños
pequeños. Quizás esa desproporción entre el deseo y la realidad es la que les
lleve a madurar a través de la decepción, la renuncia y la reconstrucción de su
personalidad. Pero es ineludible: nadie puede crecer sin un sueño, más grande
que él mismo. y, sin embargo, los adultos no hacemos más que insistirles en que
asienten la cabeza, que sean realistas,
que no desperdicien su vida. Por eso se nos vuelven tan desafiantes e
impertinentes y nos echan en cara la incoherencia entre nuestros valores y
nuestros estilos de vida. A veces dan el blanco de nuestras decepciones, y
huimos adelante. Y pocos adultos se sientan a hablar con ellos tranquilamente.
Francisco Javier LUENGO MESONERO.
miércoles, 28 de enero de 2015
LA COMUNICACIÓN.
Cuando uno sufre, desea o permanecer en
silencio, o hablar con alguien. El sufrimiento nos hace comprender lo esencial
que es la comunicación. Sin comunicación no podemos tener relación auténtica
con nadie. Sin comunicación el otro no existe para mí, ni yo para el otro. Una
persona que sufre desea existir para otra gente.
No hay neutralidad posible a la hora de
comunicarse: si yo tengo un vínculo con alguien, cada uno de nosotros significa
algo para el otro. Si la neutralidad se apodera de la comunicación personal,
ésta pronto llega a su fin. Cuando sufrimos, sabemos lo difícil que es entrar
en contacto con la persona que no se interesa por nosotros, su indiferencia
mata cualquier posibilidad de comunicación y de relación. Sentimos entonces que
no existimos para ellos; y no es lo que más nos importa o apena.
No puede reducirse la comunicación a las
palabras. A menudo pensamos que ésta tiene lugar con frases y sentencias. Pero
también pueden tocarnos en lo más hondo otras muchas cosas: una carta, un apretón
de manos en silencio, un puño cerrado. Un regalo, dado o recibido, significa
mucho, también una caricia, un signo de ternura. Comunicarse encierra siempre
cierta carga afectiva entre las personas implicadas. Esto es verdad incluso
cuando no es muy explicito. Dos extraños en un ascensor se comunican realmente.
Dos empresarios que negocian con su típica frialdad no dejan de poner en juego
sus propios intereses en el contrato
. Esta carga afectiva es aun más palpable en
la comunicación que entabla una persona que sufre.
Pierre WOLFF
¿Puedo yo odiar a Dios?
martes, 20 de enero de 2015
¿ DERECHO A MORIR ?
Hoy parece que, por el hecho de invocar que
algo es un derecho, efectivamente lo es. Los defensores de la eutanasia no
tienen reparo en reivindicar el derecho a morir... sin embargo, este derecho éticamente
no es viable. No puede haber un derecho a morir igual que no puede haber un
derecho a matar. En el fondo la eutanasia, como el suicidio pretende eliminar
la propia vida, o sea, matarse. Nadie puede detentar ese derecho. Los derechos
humanos son "condiciones instrumentales que permiten a la persona su
realización", según el Tratado de
derecho Constitucional. La muerte no permite "realización"
ninguna. Además, si la eutanasia fuera un derecho, ¿cómo negárselo a nadie? Un
derecho es inalienable y debe respetarse sin condición de raza, cultura,
religión, edad... si morir fuera un derecho, a cualquiera que en su vida le
ocurre que pierda el sentido o las ganas de seguir con vida, podría matarse...
El adjetivo "digna" no quita fuerza al substantivo, como si la
muerte fuera menos muerte por ser digna. La dignidad es algo ligado a la vida,
no a la muerte.
Además ¿Estáis tan seguros de que la muerte
es un alivio, un consuelo, una especie de cámara vacía donde el dolor o la
culpa o la desesperación no persisten?
No, la vida es el mundo de las posibilidades.
Mientras hay vida algo se puede hacer.
Francisco Javier LUENGO MESONERO
jueves, 8 de enero de 2015
LA VIDA DE LAS PERSONAS MAYORES.
En España cada vez vivimos más y mejor. A
nuestro país “le están saliendo más canas”, y ésta es una buena noticia.
El aumento de la esperanza de vida ha
producido un grupo de personas mayores que, a pesar de estar fuera del mundo
laboral, tienen capacidad y recursos activos que les permiten participar en la
actividad social y familiar.
La mayoría de esas personas los emplean
viajando, cuidando a sus nietos, participando en obras sociales… o disfrutando
de sus aficiones.
Solemos pensar que hacerse mayor implica
pérdidas de todo tipo: biológicas, sociales, psicológicas. Pero no existen
trayectorias únicas del desarrollo, ya que se producen continuidades y
discontinuidades. A pesar de haber superado muchos “ismos”, sigue
desgraciadamente vigente el “edadismo”. Es un prejuicio, pues en cualquier
momento de la vida se pueden encontrar logros positivos y negativos. La vejez,
como todas las demás etapas, implica pérdidas y ganancias, crecimiento o
incremento, y declive o decadencia.
Con todo, no se puede obviar que la vejez
conlleva ciertas limitaciones físicas o psíquicas. Dos actitudes son posibles:
Contemplar su vida pasada como una experiencia
llena de sentido, productiva y dichosa, lo que les ayuda a llevar las
limitaciones actuales con más alegría, y a seguir viviendo las cosas actuales como valores de
creación o de experiencia.
O como una gran decepción llena de promesas
incumplidas y metas no realizadas, y entonces los valores trascendentes y
espirituales les ayudan a superar esos momentos difíciles.
Les experiencias de la propia vida y como uno
afronte esta última etapa determinarán el resultado de cómo vivimos nuestra
vejez.
Javier LÓPEZ MARTÍNEZ
domingo, 28 de diciembre de 2014
LA COMUNICACIÓN.
Cuando uno sufre, desea o permanecer en
silencio, o hablar con alguien. El sufrimiento nos hace comprender lo esencial
que es la comunicación. Sin comunicación no podemos tener relación auténtica
con nadie. Sin comunicación el otro no existe para mí, ni yo para el otro. Una
persona que sufre desea existir para otra gente.
No hay neutralidad posible a la hora de
comunicarse: si yo tengo un vínculo con alguien, cada uno de nosotros significa
algo para el otro. Si la neutralidad se apodera de la comunicación personal,
ésta pronto llega a su fin. Cuando sufrimos, sabemos lo difícil que es entrar
en contacto con la persona que no se interesa por nosotros, su indiferencia
mata cualquier posibilidad de comunicación y de relación. Sentimos entonces que
no existimos para ellos; y no es lo que más nos importa o apena.
No puede reducirse la comunicación a las
palabras. A menudo pensamos que ésta tiene lugar con frases y sentencias. Pero
también pueden tocarnos en lo más hondo otras muchas cosas: una carta, un apretón
de manos en silencio, un puño cerrado. Un regalo, dado o recibido, significa
mucho, también una caricia, un signo de ternura. Comunicarse encierra siempre
cierta carga afectiva entre las personas implicadas. Esto es verdad incluso
cuando no es muy explicito. Dos extraños en un ascensor se comunican realmente.
Dos empresarios que negocian con su típica frialdad no dejan de poner en juego
sus propios intereses en el contrato
. Esta carga afectiva es aun más palpable en
la comunicación que entabla una persona que sufre.
Pierre WOLFF
¿Puedo yo odiar a Dios?
jueves, 18 de diciembre de 2014
LA CRISIS Y LAS CRISIS.
No es un
misterio para nadie que tenga sentido común que el matrimonio como institución
ha pasado una profunda crisis en estos últimos años. Tan fuerte ha sido que
hemos podido escuchar frases como: El matrimonio es una institución caduca. No está
conforme con una mentalidad moderna, progresista. Es el fin del matrimonio.
Pero, OJO,
crisis no es equivalente a fin. Todo lo que está vivo está sometido a crisis.
Esta ya es .una señal de vida
Significa
precisamente que, en su proceso, una etapa está cubierta
Que
no sirve seguir viviendo de esa forma, que hay que renunciar a situaciones
anteriores y que hay que asumir formas nuevas de vida El hombre tiende a
instalarse, a acomodarse y hasta a aburrirse, pero la crisis le hace seguir
caminando hasta el final.
Desde
el nacimiento ( primera crisis) hasta la jubilación y luego, más allá hasta la
muerte, el hombre va escuchando permanentemente llamadas a salir de sí mismo, a
desinstalarse a desacomodarse, y no es fácil.
Pero
debemos aprender a vivir con crisis, a ver en ellas una señal de esperanza, un
toque para despertar; una crisis no puede acabar con nuestra convivencia y
amor. Ya lo hemos dicho,
una crisis no es el final, como dicen creo son los legionarios, la muerte no es
el final.
El
hombre tiende a instalarse , pretende hacer de su instalación una situación
perdurable, y lo que es peor, a imponer al otro, a la otra, a los que viven con
ellos su propia instalación.
Me
casé, lo alcancé, lo conseguí, ya es mío, mía. Yo no
tengo ganas de salir; al cine, 'qué se me ha perdido a mí en el cine',
olvidando que para conquistarla o conquistarlo iban al cine, a tomar unas
cañas, a pasear...
Podemos
afirmar que la crisis reciente vivida por el matrimonio no solo no significa el
fin de esta institución, sino que por el contrario está permitiendo que en el
horizonte de la vida y de la historia surjan formas nuevas de vivir el amor
conyugal cargadas de belleza, esperanza y exigencias.
Formas
nuevas que nos están permitiendo comprender dimensiones hasta ahora veladas de
la plenitud humana del amor e incluso grandes conceptos religiosos, como que
la pareja sea la imagen de Dios, el sentido del sacramento, el hogar como
primera iglesia...con una luz distinta.
martes, 4 de noviembre de 2014
YO SOY CRISTIANO, NO PRACTICANTE.
Hay frases que escuchamos tan a
menudo que, al final, las asumimos sin ninguna crítica y pasan a ser carne d
nuestra carne, pensamiento de nuestro pensamiento, una de ellas es: Soy cristiano pero no practicante. Me
la recuerdan a menudo los jóvenes que vienen a solicitar matrimonio por la Iglesia
o las parejas que desean bautizar a su hijo, cuando, tratando de ayudarles a
celebrar el sacramento, les pregunto sobre el sentido de su petición.
Tal frase suena como si me
dijeran: Soy discípulo de Jesús pero por libre y a mi modo, cogiendo lo que me
interesa. Yo tengo mi propia fe y mis sentimientos, me sobran los encuentros
que tienen los cristianos los domingos, paso de la Iglesia... en definitiva, me
sobra todo, menos lo que a mí me interesa. Y lo que ahora me interesa ya sabes
qué es : que aceptes la pantomima que vamos a hacer de casarnos por la Iglesia
o de introducir a nuestro hijo en la Iglesia, de la que nosotros pasamos
olímpicamente.
Algo parecido sucede en lo que se
refiere a la Eucaristía. Muchos cristianos, a los que cuestiono su ausencia sistemática
en la eucaristías, suelen responder: Soy
cristiano, no practicante. ¿Es que se puede ser cristiano sin la
Eucaristía?
- pues, no. ¿Tú crees que podemos
ser discípulos de Jesús sin el mandamiento del amor? Pues hay otro que nace
también de la voluntad expresa del Galileo: el mandamiento de que sus
seguidores nos reunamos para celebrar la Eucaristía. Porque... la Eucaristía no
es un invento de la Iglesia, sino una página que procede expresamente de Jesús
en la Cena, que no podemos arrancar a nuestro libre albedrío.
Por favor, tú no caigas en la trampa de este
sofisticado invento. Es una frase tonta y sinsentido, creada probablemente para
justificar alguna situación injustificable. Ningún cristiano medianamente
lúcido puede pronunciarla, aplicándosela a sí mismo. Se puede decir: " Soy un cristiano inconsecuente con mi
fe", o "soy un cristiano abandonado y con necesidad de
convertirme" o "soy un cristiano que no ha llegado a comprender el
sentido de los Sacramentos, en particular la Eucaristía" o "soy un cristiano
en búsqueda...
Pero decir "soy un cristiano no practicante"
con convicción y autosuficiencia, es de una estupidez mayúscula, e implica
arrancar una de las páginas más importantes del evangelio. Es uno de los
múltiples cachondeos que nos hemos inventado para justificar un cristianismo
vulgar y vacío. Amigo/a, intenta vivir tu fe con mediana elegancia, sin
engañarte, sin justificar tus actitudes o conducta, sin manipular el Evangelio.
Juan JAUREGUI
miércoles, 17 de abril de 2013
ENCONTRAR SU SITIO EN LA FAMILIA.
Ni por lamentarlo, las cosas van a cambiar. Hoy cada vez más tenemos familias “recompuestas”. En ellas, sobre todo es necesario adoptar seres que no se han escogidos: los hijos de su pareja nacidos de una unión precedente. Y, claro, también los padres, hermanos y hermanas, tíos, primos…
Esta adopción puede ser alegre y benéfica – incluso reparadora – pero también puede traer una parte de violencia, tejida con renuncias y tensiones entre los protagonistas de esa historia colectiva. Cohabitar unos con otros, hacer converger las trayectorias vividas por los suyos y los otros en una experiencia autentica de amor y vida es una tarea ardua que necesita una perseverancia paciente y porfiada, así como una buena dosis de fe.
Reflexionando sobre esos desafíos familiares de hoy, me viene a la cabeza la palabra de Jesús declarando que “hay varias estancias en la casa de mi Padre”. La mayor dificultad, el envite central de esa recomposición familial e incluso de toda vida de familia, es quizás antes de todo que cada uno encuentre su sitio exacto que le permitirá establecer relaciones autenticas y pacificas con los otros. Cuando Jesús habla de estancias, promete a sus discípulos que encontrarán su sitio y que el sitio de Pedro no será él de Pablo.
Esta imagen de la casa con numerosas estancias en la cual cada uno descubre su espacio, se refiere al Reino y a la Salvación. Pero , si el reino de Dios designa un mundo de relaciones renovadas entre Dios y los hombres, así como entre los hombres mismos, la imagen de esa casa puede representar a la familia donde cada uno ha encontrado su sitio adaptado a su historia y su futuro. ¡Ojala podamos encontrar y asumir nuestro sitio autentico en la estancia reservada en esa familia nueva y penetrar así en la morada que nos reserva el Padre!
Katell BERTHELOT
lunes, 3 de septiembre de 2012
LOS POLÍTICOS
LOS POLÍTICOS.
No pasa el estamento o clase política por sus mejores momentos y esto en casi todos los países del mundo: ineficacias, corrupción, egoísmos partidistas… y humanamente no parece que haya mucha solución. Quizá sea por eso más necesario que nunca rezar por los que nos gobiernan. ¿No lo mandaba ya San Pablo? Quizá sea por algo. Ante todo recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los gobernantes para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, con toda piedad y dignidad. Esto es bueno y agrada a Dios, nuestro Salvador. (I Tim 2, 1-3). El Santo Padre también ve esta necesidad y nos pone manos a la obra: honestidad y ejemplo de vida son conductas que sirven al bien común, así como el amor a la verdad, suprema aspiración y bien del hombre.
domingo, 19 de agosto de 2012
LA VALENTÍA DEL HOMBRE MODERNO
A menudo no sabemos qué hacer, nos sentimos como ante puertas cerradas con siete candados. ¿Qué decisión tomar? Pretendemos saber siempre como se desarrollará todo en el futuro. Nadie puede saber lo que vendrá, por eso se es cauteloso, por eso hay también una conducción tan poco clara y segura. El hombre sobrenatural es audaz en sus decisiones. Desde el punto de vista paulino, el hombre sobrenatural procede ciñéndose siempre a la ley de la puerta abierta. Tiene una gran meta que no pierde de vista. Siempre detecta cada una de las etapas, auscultando la situación del tiempo. Así percibe enseguida cuál es el designo de Dios para el momento presente. Y mañana se enterará de lo que tenga que ver con el mañana.
El hombre moderno es, por naturaleza, colectivista, orientado hacia la masa. De ahí que le resulte extraordinariamente difícil tomar la responsabilidad en sus propias manos; de ahí la necesidad de dejarse guiar. Pero hemos de tener la valentía de decidirnos. Pretender disponer de un panorama certero de todas las cosas, pretender abordar la obra con absoluta seguridad personal significaría esperar quizás décadas. En cambio, el hombre sobrenatural marcha con valentía, asumiendo el riesgo de equivocarse y fracasar en su empresa. Pero esa equivocación y fracaso eventuales se convertirán entonces en un medio externo para crecer aún más profundamente en el mundo sobrenatural.
José KENTENICH
sábado, 11 de agosto de 2012
SED DE FELICIDAD
Julio, agosto, tiempo de toda sed. Se necesita recomponer dentro de sí, el gusto de vivir, de pasar buenos momentos.
Se dice: “Es la felicidad”. ¿Por qué esta palabra, esta sensación? La sed nos envía a la más arcaica de las experiencias y la más fundamental de nuestra infancia. Nuestra vida se abre con esa felicidad de una sed calmada en el seno de nuestra madre, felicidad que nos daba una sensación de plenitud, de calor, de afección que se derramaba en nosotros y nos daba vida. Y ¿No es esta necesidad que conduce a Jesús a descansar cuando surge la Samaritana ?
“Dame de beber” le dice en tiempo de vacaciones. Esta frase nos descansa. Jesús también siente el cansancio. Pero, enseguida surge una paradoja: a la vez que pide de beber, anuncia que Él es una fuente que apaga por siempre jamás la sed.
Esta contradicción me parece una hermosa lección de vida en la fe. Jesús conoce y respeta nuestras necesidades humanas, y las colma. Somos a la vez hijos del mundo Y de Dios. Tenemos que vivir con ese Y, y no transformarlo en O. Es bueno apagar nuestras sedes, aprovechar los momentos de descanso, y también desear desde nuestra fe, a otro nivel de felicidad: la que sintieron los discípulos en la Transfiguración o en el camino de Emaús: “Señor, estamos bien aquí”
¿Como alcanzar esta felicidad hoy? Dos actitudes son necesarias: el respeto a los mandamientos y la atención al pobre que somos, y al que tenemos al lado. “Si alguien tiene sed que venga a mí y beba”. La felicidad del Evangelio nos conduce desde el bienestar al deseo, del descanso a la puesta en marcha. A la finitud del mundo responde el infinito de la fe, en nuestra sed se revela el misterio de la Vida en Dios.
Geneviève de TAISNE.
Traducida de “Panorama”, julio-agosto 20)
miércoles, 18 de abril de 2012
RENUNCIAR AL PODER NO ES EVANGÉLICO.
En el compromiso político, la tentación no está forzosamente donde pensamos que puede estar. Aquí tenemos la entrevista con Christian MELLON. Jesuita y fundador de “la política, buena noticia”.
El compromiso político no está bien visto entre los cristianos. ¿De donde viene esta reticencia?
En los años 1970, todo tenía que ser político-¡incluso en la Iglesia !- pero hoy el contexto general es la desilusión, como lo atestiguan la progresión de la abstención y el voto extremista. Pero existen también razones específicas a una cierta cultura católica. La primera toca al conflicto: la política divide a las personas, y Dios quiere la unidad y la concordia. La segunda concierne la cuestión del poder. Se cree imposible hacer política sin transgresar la moral cristiana: mentir para ganar las elecciones, hablar mal de los adversarios, traicionar sus convicciones para gobernar, etc.
¿Qué contesta Vd. A esas objeciones?
Confundir conflicto y violencia es un error de lectura. Es verdad que el Evangelio nos invita a renunciar a la violencia: “Quien coge la espada, morirá por la espada.” Pero lo propio de político es precisamente reglar la violencia proponiendo medios que permitan la gestión de los conflictos: el voto, el debate, el respeto de derecho de las minorías…” solo las sociedades totalitarias sueñan con eliminar los conflictos. Además Jesús no dijo: “No tengáis enemigos” sino: “Amar a vuestros enemigos”. Lo que supone que se tienen.
Y ¿cómo ejercer el poder?
La cualificación moral del poder depende en realidad del objetivo que se quiera alcanzar: ¿Quién quiere el poder, un ·yo” o un ·nosotros”
¿Hay tentaciones para un elegido?
Es evidente que hay que vigilar. No puede bastar una resolución moral abstracta. Lo propio de la tentación es su aspecto seductor cuando se presenta. Se puede sin embargo tener alguna precaución: tener un grupo de reflexión, no quedarse solo, buscar tiempos de oración personal y revisión de vida; evitar la acumulación de mandatos incompatible con una vida familiar y profesional equilibrada. Y sobre todo saber dejar el sitio a otros cuando ha llegado el tiempo. Creerse indispensable es una tentación de orden espiritual.
Los cristianos hablan muchas veces del poder en términos de “servicios”. ¿No será una forma cómoda de evadir el tema de la ambición?
A nosotros nos toca demostrar que la palabra servicio no sea una escapatoria. Pues la raíz del trabajo de la política en el Evangelio, es precisamente el servicio. No solamente con el hermano que se tropieza (como en Mateos 25,35 : Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber..) sino también con todos los que nunca se encontrarán jamás y que se debe sin embargo alojar, dar de comer y de beber. Benedicto XVI en “Caritate in veritate” habla de la vía “institucional” - es decir política – de la caridad. Renunciar, desanimarse, no querer ejercer ningún poder no tiene nada de evangélico. El día en que los cristianos se convenzan de que son fieles a Mateos 25, ejercitando una función electiva como ocupándose del mendigo de la esquina de la calle, habrán hecho un paso de gigante hacia una visión más justa de la “caridad”.
Christian MELLON
TRADUCIDO DE “PANORAMA”, ABRIL 2012
viernes, 2 de marzo de 2012
LA RUTINA
A alguna gente, románticos de corazón, le gusta pensar que el culto de los primeros cristianos era puramente espontáneo e improvisado. Sin embargo, desde los tiempos de San Pablo, vemos a la Iglesia interesarse por la precisión ritual y la etiqueta litúrgica. Creo que hay una buena razón para eso. Suplico paciencia a mis amigos románticos cuando digo que el orden y la rutina no son necesariamente cosas malas. De hecho, son indispensables para una vida buena, piadosa y pacífica. Sin programaciones y rutinas, pocas cosas podríamos llevar a cabo en nuestra labor diaria. Sin frases hechas, ¿Cómo serían nuestras relaciones humanas? Todavía no he encontrado padres que se cansen de escuchar a sus hijos repetir la vieja palabra “gracias”. Aún no he encontrado una esposa que esté harta de escuchar “te quiero”.
La fidelidad a nuestras rutinas es una forma de mostrar el amor. No trabajamos, o agradecemos, o mostramos afecto solo cuando realmente nos apetece. El amor verdadero es el amor que vivimos con constancia y esa constancia se manifiesta en rutinas.
Las rutinas no son una buena teoría. Funcionan en la práctica. El orden hace que la vida sea más pacifica, más eficiente y más eficaz. De hecho, cuantas más rutinas desarrollamos, más eficaces somos. Las rutinas nos libran de la necesidad de ponderar pequeños detalles una y otra; las rutinas permiten adquirir hábitos, liberando la mente y corazón para que puedan expandirse.
Scott HAHN
Suscribirse a:
Entradas (Atom)