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viernes, 24 de marzo de 2017

HAY QUE SALIR...





Jesús salió de Israel: Saliendo de allí, Jesús entró en la región de Tiro, nombre que quiere decir la alianza de las naciones. Con el fin de que, entre la gente de este territorio, los que creían pudieran ser salvados cuando salieran. En efecto, presta atención a estas palabras: Una mujer, una cananea, venida de estos territorios, empezó a gritar diciendo: «Ten piedad de mí, Señor, de David; mi hija está atormentada por un demo­nio». A mi parecer, si no hubiera salido de estos terri­torios, no habría podido acercarse a Jesús con estos gritos que brotan de una gran fe, como él mismo lo testimonió.

«Según la proporción de nuestra fe», salimos del territorio de las naciones paganas... Ciertamente hay que creer que cada uno de nosotros, cuando peca, se encuentra en el territorio de Tiro o de Sidón, o del Faraón y de Egipto, o bien de cualquier país extran­jero a la herencia de Dios. Pero cuando el pecador se aleja del mal, volviendo al bien, sale de estos territo­rios donde ha reinado el pecado y se apresura hacia los territorios que pertenecen a Dios...

Observa también este tipo de acercamiento de Jesús hacia la mujer de Canaán, ya que parece dirigirse hacia la región de Tiro y de Sidón... Las personas justas están destinadas al reino de los cielos y a su ensalzamiento en el reino de Dios, pero los pecadores están destina­dos a la bajeza de su maldad...

La cananea, dejando estos territorios, dejaba esta dis­posición al decaimiento, a la maldad, cuando daba gri­tos y decía: Ten piedad de mí. Señor, hijo de David... Todas las curaciones que Jesús hizo, como los evange­listas las contaron, se efectuaron entonces para que los que las vieran tuvieran fe. Pero estos acontecimientos son solo el símbolo de todo lo que sucede por el poder de Jesús, porque no hay época donde lo que se escribe no se realiza, exactamente del mismo modo.

Orígenes

Asceta y gran teólogo, lleva a su apogeo la escuela de Alejandría y sufre diversos tormentos en la persecución de Decio (1857-253).




martes, 21 de marzo de 2017

LA DONACIÓN.


Que vengan los sabios preguntando dónde está Dios. Dios está donde el sabio con la ciencia soberbia no puede llegar... Dios está en el corazón desprendido... en el silencio de la oración, en el sacrificio voluntario al dolor, en el vacío del mundo y sus criaturas...

Dios está en la cruz, y mientras no amemos la cruz, no le veremos, no le sentiremos...

Callen los hombres, que no hacen más que meter ruido.

¡Ah!, Señor, qué feliz soy en mi retiro... Cuánto te amo en mi soledad... Cuánto quisiera ofrecerte lo que no tengo, pues ya te he dado todo... Pídeme, Señor... mas ¿qué he de darte?

¿Mi cuerpo?, ya lo tienes; es tuyo. ¿Mi alma?... Señor, ¿en quién suspira sino en ti, para que de una vez la aca­bes de tomar? ¿Mi corazón? Está a los pies de María, llorando de amor... sin ya nada querer, más que a ti.

¿Mi voluntad? ¿Acaso, Señor, deseo lo que tú no deseas? Dímelo... dime, Señor, cuál es tu voluntad, y pondré la mía a tu lado... Amo todo lo que tú me envíes y me mandes, tanto salud como enfermedad, tanto estar aquí como allí, tanto ser una cosa como otra.

¿Mi vida? Tómala, Señor Dios mío, cuando tú quieras.

¡Cómo no ser feliz así!

Si el mundo y los hombres supieran. Pero no sabrán; están muy ocupados en sus intereses; tienen el cora­zón muy lleno de cosas que no son Dios.

San Rafael Arnáiz Barón

Joven monje trapense, uno de los grandes místicos del siglo XX. Sus numerosos escritos se han difundido ampliamente.

viernes, 10 de marzo de 2017

LA FELICIDAD.


Aunque es un texto para ser meditado de forma continua y siempre desde la persona de Cristo, podemos hacer algu­nas reflexiones. La primera es que si aspiramos a la felicidad del cielo, un criterio para saber que nos acercamos a ella es ser ya felices en la tierra. No se trata de esa felicidad vacua que vende el mundo y que muchas veces es al precio de un corazón vacío; un simple estar satisfechos o contentos. Aquí se habla de una felicidad, la verdadera, que va unida al amor. Es una felicidad donde se conjuga la total apertura a Dios desde la inocencia y la sencillez (pobres, limpios), con la acción más atrevida (hambre de justicia, trabajo por la paz, práctica de la misericordia) y con la contradicción más extrema (sufrimiento, llanto, persecución por la justicia y por el nombre de Cristo).
Se trata de una felicidad que no puede ser sino la de Cristo y que nos lleva a querer imitarle en algo muy radical: al igual que él quiso en todo cumplir la voluntad del Padre, también nosotros hemos de dejarnos amar por Cristo en todas las cir­cunstancias. Así es bienaventurado no el que busca situaciones especiales de santificación (la historia está llena de penitentes y de gente esforzada que descuidó lo esencial), sino el que es capaz de descubrir en todo momento y circunstancia que Dios le ama; que en aquella situación se está realizando la historia de amor de Dios para con los hombres y que él tiene la oportunidad de percibirlo. Esa certeza es la que nos llena de felicidad porque en lo efímero y contingente se revela lo eterno y lo que dura para siempre: el amor de Dios.


DAVID AMADO FERNÁNDEZ

martes, 4 de octubre de 2016

EL ABANDONO.


Querer sólo lo que Dios quiere es lo lógico para el que es de veras su amador. Fuera de sus deseos, no existen deseos nuestros, y si existe alguno, es que es conforme a su voluntad, y si no lo fuera, es que enton­ces no estaría nuestra voluntad unida a la suya. Pero si de veras estamos unidos por amor a su voluntad, nada desearemos que él no desee, nada amaremos que él no ame, y estando abandonados a su voluntad, nos será indiferente cualquier cosa que nos envíe, cual­quier lugar donde nos ponga. Todo lo que él quiera de nosotros no solamente nos será indiferente, sino que será de nuestro agrado.
No sé si en todo esto que digo hay error; en todo me someto al que de esto entienda. Yo sólo digo lo que siento, y es que en verdad nada deseo más que amarle a él, y que todo lo demás a él lo encomiendo;  cúmplase su volundad. Cada día soy más feliz en mi total abandono en sus manos.

San RAFAEL ARNAÍZ BARÓN.

martes, 20 de septiembre de 2016

"DUC IN ALTUM" Y LA CONFIANZA EN DIOS.


Jesús dice a Pedro: Duc in altum: Remad mar aden­tro. Pedro y los primeros compañeros se fiaron de las -     Cristo, y echaron las redes. Quien abra el corazón a Cristo no sólo comprende el misterio de su propia existencia, sino también el de su vocación, y re­coge espléndidos frutos de gracia. Primero, creciendo en santidad por un camino espiritual que, comenzan­do con el don del bautismo, prosigue hasta alcanzar la perfecta caridad. Viviendo el evangelio sine glossa, el cristiano se hace cada vez más capaz de amar como Cristo, a tenor de la exhortación: Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.
Se esfuerza por perseverar en la unidad con los her­manos dentro de la comunión de la Iglesia, y se pone al servicio de la nueva evangelización para proclamar y ser testigo de la impresionante realidad del amor salvífico de Dios. Particularmente a vosotros, queridos jóvenes, os repito la invitación de Cristo a remar mar adentro, confiad en él, escuchad sus enseñanzas, mi­rad su rostro, perseverad en la escucha de su Palabra. Dejad que sea él quien oriente vuestras búsquedas y aspiraciones, vuestros ideales y los anhelos de vuestro corazón; pienso también en las palabras dirigidas por María, su Madre, a los servidores en Cana de Galilea: Haced lo que él os diga. Cristo, queridos jóvenes, os pide «remar mar adentro» y la Virgen os anima a no dudar en seguirle.
San Juan Pablo II

viernes, 16 de septiembre de 2016

PRUDENCIA Y SENCILLEZ.


Nuestro Señor Jesucristo pide de nosotros la simpli­cidad de la paloma, que consiste en decir las cosas con sencillez, tal y como se piensan, sin reflexiones inútiles, y actuar lisa y llanamente, sin disfraz, ni artificio, mi­rando sólo a Dios; para esto, cada uno de nosotros se esforzará por hacer todas las cosas con el mismo espí­ritu de sencillez, pensando que a Dios le gusta comu­nicarse con los sencillos y revelarles los secretos que tiene escondidos a los sabios y a los prudentes de este mundo. Pero al mismo tiempo que Jesucristo nos re­comienda la sencillez de la paloma, nos sugiere usar la prudencia de la serpiente, que es una virtud que nos hace hablar y actuar con discreción.

Luego añade: Tened cuidado; los hombres os lleva­rán ante los tribunales por mi causa. Pero cuando os entreguen, no estéis preocupados por lo que diréis. Habla primero de la prudencia y luego de la sencillez; la una es para ir como ovejas en medio de los lobos, donde corren riesgo de ser maltratados. Sed pruden­tes, les dice, estad alerta, y, sin embargo, sed sencillos.


Tened cuidado de los hombres: tened cuidado según la prudencia; pero, si sois llevados delante de los jueces, no temáis por vuestras respuestas. He aquí la sencillez. Ved que nuestro Señor une estas dos virtudes pues quiere que nos sirvamos de ellas en la misma ocasión.
San Vicente de Paúl


lunes, 14 de marzo de 2016

LA COMPASIÓN


Existe una misericordia terrena y humana, y otra celestial y divina. La misericordia humana consiste en atender a las miserias de los pobres. La misericordia divina, sin duda, consiste en el perdón de los pecados. Dios, en este mundo, padece frío y hambre en la per­sona de todos los pobres, como dijo él mismo. ¿Cómo somos nosotros, que, cuando Dios nos da, queremos recibir y, cuando nos pide, no le queremos dar? Porque, cuando un pobre pasa hambre, es Cristo quien pasa necesidad, como dijo él mismo: Tuve hambre, y no me disteis de comer. No apartes, pues, tu mirada de la miseria de los pobres si quieres esperar confiado el perdón de los pecados.
Os pregunto, hermanos, ¿qué es lo que queréis o buscáis cuando venís a la iglesia? Ciertamente la mise­ricordia. Practicad, pues, la misericordia terrena y recibi­réis la misericordia celestial. El pobre te pide a ti, y tú le pides a Dios; aquél pide un bocado; tú, la vida eterna. Por esto, cuando vengáis a la iglesia, dad limosna a los pobres según vuestras posibilidades.

SAN CESAREO DE ARLES
Presidió varios concilios y fundó monasterios masculinos y femeninos (470-543).


 

jueves, 9 de abril de 2015

LAS AMISTADES BUENAS (Y MALAS).


 

La moral católica ensalza la amistad porque es cooperadora de la virtud. Ni siquiera condena los grados inferiores de la amistad, basados en la ganancia o la diversión, si la ganancia es honesta y la diversión lícita.. Las consecuencias de una verdadera amistad son tales que incluso san Juan Marie Vianney suspiraba: “Un poco de amistad es de lo único de lo que siento necesidad”. Montaigne confesaba haberse protegido de las pasiones carnales solo gracias a una buena amistad. O, como decía santo Tomás de Aquino, “es una virtud especial”.

Una verdadera amistad se da solo muy de vez en cuando. Por eso a quien se le es concedida también se le imponen unas obligaciones especiales. Es sobre todo la fidelidad. Ésta se manifiesta en la buena voluntad de evitar todo lo que podría dañar la amistad y cultivar aquello que la alimenta (conversaciones, cartas, paseos, etc..). Una espina que rompe la amistad es la falta de confianza. Nadie está obligado a una amistad confiada, pero una vez que ésta existe, destruirla va en contra de la caridad.

Una regla razonable es la siguiente: la amistad que nos hace mejores es buena. Sin embargo,. No todas las personas alcanzan este objetivo.

Toda virtud tiene su medida. Un deseo exagerado de amistad, una amistad exclusiva convierte la amistad en celos. Tampoco se puede descuidar por ella el trabajo o el estudio pues hace perder el tiempo y la energía a costa del progreso personal.

 

Cardenal Tomás SPIDLÍK

(1919  -  2010)

 

sábado, 28 de febrero de 2015

LA AMISTAD. Pensamientos de los autores antiguos.


 
No es fácil escribir sobre la amistad. Los sentimientos tienen gran importancia en ella, pero no se expresan bien a través de conceptos. Aun así, desde tiempo antiguos, se ha intentado explicar la atracción que une a ciertas personas. Los primeros filósofos "fisiólogos" buscaban la causa de la amistad o, por el contrario, de la antipatía, en la ley general de atracción o repulsión de los cuerpos. ¿Esta ley funciona según el criterio de semejanza o no?  No sabían decirlo.

A Sócrates, estas teorías le parecían demasiado generales y se dio cuenta de su carácter materialista. La amistad no puede ser una simple atracción de cuerpos, pues ésta se da solo entre hombres, seres racionales. Por eso, los hombres pueden aprender cómo conquistar conscientemente a los amigos, unirse libremente, por ejemplo, a escuelas filosóficas, que en la antigüedad no eran institutos, sino reuniones de amigos.

Aristóteles dedica a la amistad un largo capítulo de su Ética. También se preguntaba cual era el fundamento de la atracción mutua. Nos atrae lo que nos gusta, hay muchas cosas que no nos gustan. Al hombre le gusta el dinero, la diversión, pero también la virtud. Por ello, se pueden distinguir tres tipos de amistad: al dinero, a la diversión, a la virtud.

Las dos primeras no son verdaderas. No se ama a las personas, sino lo

Que procuran. Por eso, dichas amistades son inestables. Desaparecen cuando ya no hay dinero ni diversión. Por el contrario, la virtud es algo propio del mismo hombre y es estable. Por eso, se quieren de verdad solo los hombres virtuosos. Pero para que esto se dé, tienen que relacionarse entre ellos y, para poder vivir juntos, piensa Aristóteles, se exige cierta igualdad y sintonía en el pensamiento.

 

Cardenal Tomás SPIDLIK

(1919  - 2010)

domingo, 8 de febrero de 2015

CARIDAD EN LAS PALABRAS.



Con razón se advierte que "el amor se manifiesta más en las obras que en las palabras" (S. Ignacio de Loyola). No olvidemos sin embargo, que en las relaciones humanas también las palabras cuentan como obras. Las palabras ofensivas destruyen la caridad. Por eso  en el Antiguo Testamento alaban a aquellos que hablan en tono sereno. "la palabra pacífica calma la cólera, la palabra amarga hace estallar la ira"

Los comentarios irónicos y malintencionados pueden ser tomados a broma, de igual modo que cuando alguien nos da un golpecito en el hombro. Sin embargo, se debe medir adecuadamente la fuerza de dicho golpe. Hay golpes que no pueden ser tomados a broma, ciertamente no por quien lo ha recibido. En tal caso, no deberían reírse ni siquiera  aquellos que están cerca. Existe una gran diferencia entre la risa inocente y la maliciosa.

Es difícil la convivencia con esa gente que en su trabajo no pierde la ocasión de protestar, de responder mal, de criticar o de aconsejar siempre hacer  algo de una manera distinta. La mala costumbre a veces crece de tal manera que parece que esa persona no tiene otro principio ni otro programa que hacer lo contrario de lo que hacen los demás y no tiene otra lógica que contradecir a quien habla. Es muy molesto el compañero que no atiende a la conversación pero que, cuando empieza a hablar otro, interviene para discutir.

                                      

Cardenal Tomás SPIDLIK

(1919  - 2010)

 

domingo, 23 de noviembre de 2014

EL TEMOR DE DIOS.


 
El salmo 127 nos habla del temor de Dios, que no consiste en tener miedo. Frente al miedo, que paraliza, el temor nos hace darnos cuenta de nuestra pequeñez y de la grandeza de Dios, que se inclina hacia nosotros y nos regala sus bienes. El temor nos lleva a ser cuidadosos con lo que hemos recibido y a emplearlo adecuadamente, como en la parábola de los talentos, y consientes siempre de que su misericordia es inmerecida, gratuita.
 
David AMADO  FERNÁNDEZ
 
Hemos de suplicar a nuestro Señor el amor y el temor; porque aquél nos hará correr por los caminos del Señor; éste nos hará mirar donde ponemos el pie."
 
San  PIO DE PIETRELCINA
 

sábado, 13 de septiembre de 2014

DAR EL PRIMER PASO.

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Otro paso del arte de amar, quizá el más difícil que pone a prueba su autenticidad y su pureza, requiere ser el primero en amar, tomando siempre la iniciativa, sin esperar que el otro dé el primer paso.
Este modo de amar nos expone en primera persona, pero si queremos amar a imagen de Dios y desarrollar esta capacidad de amor que Dios nos ha puesto en el corazón, debemos actuar como Él, que no esperó a ser amado por nosotros, sino que nos ha demostrado siempre de mil maneras que él es el primero en amarnos, sea cual sea nuestra respuesta. Hemos sido creados como un don los unos para los otros, y realizamos este modo de ser comprometiéndonos por nuestros hermanos y hermanas con ese amor que precede a cualquier gesto de amor del otro.
 
CHIARA LUBICH
(1920  -  2008)

viernes, 29 de agosto de 2014

RUT, LA FIDELIDAD.


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Los libros bíblicos tienen como tema principal las relaciones de Israel con Yahvé, su fidelidad o su infidelidad a la Palabra de Dios. La historia de la salvación nos presenta a Rut, una muchacha que vivía en los campos de Moab. Hasta allí llega el matrimonio de Elimelec y Noemí. Sus dos hijos tomaron mujeres moabitas: Orfá y Rut (cuyo nombre en hebreo significa “la compañera”). Murió toda la familia, menos Noemí y sus dos nueras. Entonces Noemí decide regresar a su tierra donde ya no hay escasez. Ordá decide quedarse y Rut insiste a su suegra para que le permita acompañarla. Noemí y Rut son modelos de suegra y nuera. La fidelidad de Rut a su marido y su familia llega al extremo de abandonar su pueblo y sus dioses para aceptar los de su esposo fallecido.

Rut acompaña a Noemí, la cuida con generosidad y responsabilidad como si se tratase de su madre. Noemí también cuida de Rut y diseña el matrimonio de Rut con su pariente Booz. Rut obedeciendo a su suegra recibe satisfecha una nueva familia, un nuevo esposo. Por eso Rut es recompensada por la fidelidad de Dios.: llegará a ser la abuela del rey David.

La palabra fidelidad inquieta a muchos porque requiere amor, respeto, perseverancia, lealtad, compromiso. Muchos tienen experiencia de este valor en el noviazgo y en el matrimonio, así como en la amistad. Muchos otros conocen el lado negativo: la infidelidad. En todo ello, lo más importante es la relación con Dios porque solo a través de él se puede ser fiel, puesto que siempre él es fiel.

Como Rut, ¿aceptamos al otro en una donación total? ¿Somos verdaderamente fieles y perseverantes en nuestras relaciones personales? ¿Experimentamos en nuestras vidas la renuncia que nos lleva a la auténtica humildad y al amor reciproco? ¿Sabemos acompañar a quienes más nos necesitan?

Pero… pero, en las sociedades modernas se facilita la ruptura del matrimonio sin haber buscado otros medios para no llegar a ello. Muchos cristianos solicitan el divorcio exprés, o tienen un modelo de matrimonio “tan formal” que cada uno tiene su propio espacio intocable que nada tiene que ver con los valores que constituyen la institución familiar.

Dios permanece fiel desde siempre. En los momentos difíciles, cuando la desesperanza es grande, llegamos a dudar de la presencia de Dios en nuestras vidas. Él permanece fiel en nuestras pruebas y no permite que seamos tentados más allá de nuestras fuerzas. Viene en nuestro auxilio para superar los obstáculos. Pero tenemos que pedírselo y saber escuchar y dejarse llevar.

Xiskya VALLADARES.

 

martes, 26 de agosto de 2014

LETANÍAS DE LA HUMILDAD.


 Del deseo de ser lisonjeado, líbrame, Señor

Del deseo de ser alabado, líbrame, Jesús.

Del deseo de ser honrado, líbrame, Jesús.

Del deseo de ser aplaudido, líbrame, Jesús.

Del deseo de ser preferido a otros, líbrame, Jesús.

Del deseo de ser consultado, líbrame, Jesús.

Del deseo de ser aceptado, líbrame, Jesús.

Del temor de ser humillado, líbrame, Jesús.

Del temor de ser despreciado, líbrame, Jesús.

Del temor de ser reprendido, líbrame, Jesús

Del temor de ser calumniado, líbrame, Jesús.

Del temor de ser olvidado, líbrame, Jesús.

Del temor de ser puesto en ridículo, líbrame, Jesús

Del temor de ser injuriado, líbrame, Jesús.

Del temor de ser juzgado con malicia, líbrame, Jesús.

Que otros crezcan en la opinión del mundo, y yo disminuya, Jesús dame la gracia de desearlo.

Que otros sean alabados y de mí no se haga caso, Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgué inútil, Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que otros sean preferidos a mí en todo, Jesús, dame la gracia de desearlo.

Que los demás sean más santos que yo, con tal que yo sea todo lo santo que pueda, Jesús, dame la gracia de desearlo

 

 

Cardenal MERRY DEL VAL

Escogido de San Bernardo.

jueves, 22 de mayo de 2014

VERDAD Y VERACIDAD.


 

 

San Gregorio de Nisa habla con nostalgia de la capacidad que tenían los primeros hombres en el paraíso y que perdieron. La conciencia pura y transparente del hombre inocente no tenía velos. Adán hablaba con Dios y conocía perfectamente su compañía y todo el universo. Podía expresar todo lo que ocurría dentro de sí mismo. Pero justo después del pecado, se escondió, se avergonzó, dejó de tener la simplicidad del niño, necesitaba vestirse.

Hoy la gente dice que le gusta la apertura, la sinceridad, la veracidad, la sencillez. Pero la cuestión es más complicada de lo que parece. Si todos revelaran a los demás sus pensamientos más escondidos a sus parientes, difícilmente podrían vivir juntos. La convivencia humana se parecería a una ciudad en la que se tira la basura por la ventana. La veracidad y la sinceridad son virtudes del paraíso, pero no vivimos en él.

No siempre conocemos la verdad o al menos no claramente. E incluso no siempre decimos la verdad que sabemos. Hay dos clases de verdad: la lógica que es la claridad y la exactitud del conocimiento humano. Y la ontológica que es como la realidad se corresponde con el pensamiento.  Se corresponde con las intenciones de Dios, con la Providencia. Por eso, Cristo reprende a los fariseos que odian la verdad, la verdad no está con ellos, no se preguntan cuál es la voluntad de Dios; siguen el espíritu de la mentira.

La veracidad es la capacidad del hombre de manifestar sus pensamientos a través del lenguaje, de la música, de la pintura y cualquier manifestación verídica.

Tomás SPIDLIK.

(1919 – 2010)

miércoles, 12 de marzo de 2014

ESPERANZA - INDOLENCIA - NINIVE.


Guardémonos de perder toda esperanza, pero evitemos igualmente ceder a la indolencia. La desesperanza impide levantarse al que ha caído y la indolencia hace caer al que está de pie. Si la presunción nos precipita de lo alto de los cielos, la desesperanza nos precipita en el abismo infinito del mal, mientras que es suficiente un poco de esperanza para arrancarnos de él. Así es como Ninive fue salvada. Sin embargo, la sentencia divina pronunciada contra los ninivitas era desconcertante, pues no decía: “Si os arrepentís, seréis salvados”, sino simplemente: “Todavía tres días y Ninive será destruida”. Pero ni las amenazas del Señor, ni los requerimientos del profeta, ni la severidad de la sentencia hicieron doblegar la confianza del pueblo en la salvación.
Dios quiere que saquemos una lección sin condiciones de esta sentencia de manera que, instruidos por este ejemplo, resistamos a la desesperación como a la pasividad. Además la benevolencia divina no se manifiesta solamente a través del perdón concedido a los ninivitas arrepentidos: el tiempo concedido atestigua igualmente una bondad inexpresable. ¿Pensáis que tres días habrían podido bastar para borrar tanta iniquidad? La misericordia de Dios estalla detrás de estas palabras. Que el ejemplo de Ninive nos preserve  de toda desesperación , pues el diablo la considera como su arma más eficaz: incluso pecando no le daríamos mayor gusto que perdiendo la esperanza.

San JUAN CRISÓSTOMO.



domingo, 2 de marzo de 2014

LA ESPERANZA.


 

El porche del misterio de la segunda virtud.

 

Se preguntan, se dicen: Pero como es posible
Que esta fuente de la Esperanza fluya eternamente.
Brote eternamente, mane eternamente
Fluya eternamente.
Eternamente joven eternamente pura.
Eternamente fresca, eternamente fluida,
Eternamente viva.

De donde toma esa criatura tanta agua pura, tanta agua clara.
Tanto caudal, tanta corriente.
¿Acaso lo crea ella  constantemente?
No – dice Dios- Sólo Yo creo.

Entonces, de donde toma tanta agua.
Para esta fuente viva.
Como es posible que este fuente eterna
Mane eternamente;
Que este manancial eterno
Corra eternamente,
Algún secreto ha de encerrar.
Algún misterio,
Para que a esa fuente no la enturbien eternamente las fuertes y densas lluvias del otoño.
Para que no la agoten eternamente los ardientes ardores de julio.

Buenas gentes – dice Dios – no es tan difícil.
El misterio no es tan complicado, su secreto no es tan difícil.
Si hubiera querido formar manantiales puros con agua pura,
Manantiales de agua pura,
Nunca habría hallado suficiente en toda mi Creación.
Porque no hay suficiente.
Pero son precisamente las aguas malas con las que formo
 Manantiales de agua pura.
Y por eso nunca falta.
Y por eso también es la Esperanza.

Entonces cómo se las ingenia para hacer agua pura con aguas malas

Agua joven con agua vieja.
Días jóvenes con días viejos,
Agua nueva con agua usada.
Fuentes del agua vieja.
Almas frescas con el alma vieja.
Agua fresca con agua tibia.

¡Ay del que sea tibio!.

Mañanas jóvenes con noches viejas.
Almas claras con almas turbias.
Agua clara con agua turbia.
Agua, almas niñas con almas gastadas.
Almas que se levantan con almas que se acuestan.
Almas que manan con almas estancadas.


Como lo consigue, cómo se las ingenia,
Ese es, hijos míos mi secreto.
Porque  Yo soy su Padre.

Y es con agua impura, un agua envejecida, un agua cualquiera
Es con un alma impura con la que hago un alma pura y es el más hermoso secreto que existe en el jardín del mundo.

Charles PEGUY

domingo, 16 de febrero de 2014

LA ESPERANZA.



La esperanza es la virtud que pone en práctica la remodelación de la voluntad: gracias a ella, sé que  lo puedo esperar TODO de Dios con total confianza. Todo lo puedo  en aquel que me conforta, dice san Pablo. La esperanza nos cura del miedo y del desaliento, dilata el corazón y permite que el amor se expanda.

Pero, a su vez, también la esperanza, para constituir una auténtica fuerza, necesita de una verdad en la que apoyarse. Este fundamento le es conferido por la fe: puedo esperar contra toda esperanza porque sé a quien he creído. La fe hace que me adhiera a la verdad transmitida por la Escritura, la cual no cesa de mostrar la bondad de Dios, su misericordia y su absoluta fidelidad a sus promesas. A través de la Palabra de Dios, nos dice la epístola a los Hebreos, tenemos firme consuelo los que buscamos refugio en la posesión de la esperanza propuesta, la cual tenemos como segura y firme ancla de nuestra alma, que penetra hasta el interior del velo, donde Jesús entró como precursor.

Podríamos decir que, si la caridad es en sí misma la mayor de las tres virtudes teologales, en la práctica la esperanza es la más importante. Mientras hay esperanza, el amor se desarrolla; si la esperanza se extingue, el amor se enfría. Un mundo sin esperanza enseguida se convierte en un mundo sin amor. Pero también la esperanza tiene necesidad de la fe. No existe fe viva sin obras y la primera obra producto de la fe es la esperanza. Teresa de Lisieux decía en su “caminito de confianza y amor”: “De Dios obtenemos tanto como esperamos”.

 

Jacques PHILIPPE.

La libertad interior.

 

lunes, 10 de febrero de 2014

KA CONTINENCIA SEXUAL.




Se le atribuye a Buda el dicho: “el aguijón del instinto sexual es más agudo que el rejón que se emplea para domar elefantes salvajes, quema más que el fuego y posee un dardo que penetra hasta el alma”. Esto no nos sorprende, se trata del instinto de conservación del género humano. Los hombres, sin embargo, deben conservarse y multiplicarse de un modo humano, no a través de un instinto ciego, sino de una decisión libre y moral.
Por eso, toda persona está obligada a cierto grado de continencia sexual. Es un error fatal decir, por ejemplo, que en este tema a los casados se les está permitido todo. La moral trata de la castidad antes del matrimonio, en el matrimonio y en la viudez. Los pedagogos advierten que sin la pureza sexual nunca podremos formar personas de carácter. Nacemos  con una determinada inclinación sexual. El carácter es algo más, requiere la constancia. Esta viene por la firme voluntad. La incontinencia sexual debilita la voluntad, especialmente en la juventud. Las aplicaciones de la continencia sexual son numerosas en la vida práctica:
Capacidad para distinguir bien. Para consuelo de aquellos que a menudo se sienten turbados y luego invadidos de dudas, la Iglesia ha establecido firmemente que “la concupiscencia viene del pecado y empuja al pecado, pero en sí misma no es pecado”. No sentir tentaciones contra la castidad es un don especial de Dios. Incluso los perfectos las tienen.
Obediencia. El joven debe antes aprender a obedecer y a someter su propia voluntad y sólo después podrá mandar sobre sus propias pasiones. Por lo demás, esto es natural. A quien desobedece, le desobedecen sus inclinaciones porque la rebelión de los sentidos contra el espíritu es el castigo por la rebelión del espíritu contra Dios (San Agustín).
La custodia de los sentidos. Quien ve tentaciones en todo placer sensible exagera y hasta podría portar en sí las raíces de cierta perversidad. Toda la naturaleza y por tanto, también las formas del cuerpo humano son bellas: Para los castos, todo es casto (Tit 1, 15). Pero ¿Quién puede decir que es completamente casto? Sin duda es más seguro no creerse demasiado esto de uno mismo. San Efrén describe una experiencia que es generalizada: “Si no custodia tus ojos, tu castidad no será firme y constante. Cuando la tubería del acueducto se rompe, el agua se derrama alrededor. Cuando das plena libertad a tus ojos, estos se derraman  y la castidad se pierde”.  Algunas miradas son como las chispas: caen en la paja y sucede la desgracia.
La mortificación corporal. Las inclinaciones carnales se originan en el cuerpo. No se da una dependencia científicamente determinada, pero en general, se sabe que el cuerpo fuerte tiene también fuertes tendencias carnales. Esta “fuerza” no debe entenderse en el sentido de capacidad física, de estar dotado para el deporte, sino más bien en el sentido de lo que particularmente se llama desenfreno.
Las comidas abundantes, las bebidas alcohólicas, la falta de ejercicio físico y movimiento hacen que se acumulen en el cuerpo muchas energías que luego buscan un escape. Por eso, los ascetas recomiendan siempre el ayuno. “Mejor que sufra el estómago que no la mente” escribe San Jerónimo. La gente de hoy no se sujeta de buena gana a estas recomendaciones si no es el médico quien las prescribe.
Es una pena que se acepten estos principios higiénicos del médico solo en las enfermedades y no como prevención. Al menos practicamos una especie de mortificación corporal que es moderna y tiene un curioso nombre: el deporte.

Tomás SPIDLÍK.


miércoles, 8 de enero de 2014

LAS LÁGRIMAS DE PEDRO. LA ESPERANZA.


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El Espíritu Santo no solamente enriquece, sino también empobrece; no solamente amplía los horizontes y el corazón, sino también nos conduce a través de puertas estrechas. Algo que Pedro experimenta en el momento más terrible de su vida: el de su traición. No obstante en virtud de la misericordia divina, está se convertirá en ocasión de una profunda efusión del Espíritu Santo, manifestada a través de sus lágrimas.
Para Pedro, esta traición supone una terrible caída. Pocas horas antes había declarado seguir a Jesús hasta la muerte. En un instante, todo se viene abajo cuando un humilde criado le plantea esta pregunta: ¿no eras tú también discípulo de este hombre? Por tres veces renegará de su Maestro. ¡El primero convertido en el último! Sin embargo el Espíritu Santo se sirve de tan lamentable caída para volver a remover en lo más hondo el corazón del Apóstol: Pedro cruza su mirada con la de Jesús, descubre el horror de su traición y toda su miseria, pero, al mismo tiempo se da cuenta de que no está condenado, que es más amado que nunca y que existe para él la esperanza de levantarse y ser salvado. Y Pedro se funde en lágrimas en las cuales su corazón está  purificado.
En esa mirada del Maestro, Pedro ha vivido una efusión del Espíritu Santo. Efusión dolorosa que empobrece, despoja de forma definitiva, pero que acaba revelándose infinitamente beneficiosa porque muestra al hombre su impotencia, su absoluta miseria y su nada. Y le obliga desde ese momento a no apoyarse en sus solas fuerzas, ni en sus pretendidas cualidades o en las virtudes que cree poseer; le obligan a contar exclusivamente con la misericordia y la fidelidad divinas. Penetrando así en la autentica libertad.

Jacques PHILIPPE
La libertad interior.